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¿Cómo funciona esto?

Cuentoalreves.com es un cuento que está por escribir, pero del que ya conocemos el final.
¿Cómo es posible? Este cuento se escribe al revés, del final al principio. Cada nuevo parrafo nos acercará al comienzo de nuestra novela. Debes leer LA HISTORIA que llevamos hasta el momento y ENVIAR  el párrafo anterior.
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Este es el último párrafo aceptado
 No le sorprendio que el ordenador estuviera encendido. Tampoco le sorprendio ver su despedida inacabada en la pantalla, esperando desafiante, retandole a que acabara con ambos.
Quizás empezó así...
¿Un rotulador? ¿Pero qué clase de regalo de aniversario era un rotulador?
 
Frases
Alfred Hitchcock
Hay algo más importante que la lógica: la imaginación.
 


Elige aquí como quieres que comienze el cuentoalreves.com
escrito por Grasas   
¿Un rotulador? ¿Pero qué clase de regalo de aniversario era un rotulador?
 
escrito por cuentoalreves.com   
¿Por qué, de pronto, todas las luces parecían aún más brillantes? Contempló su sombra, fascinado por el cambio de color de la pared entre la zona iluminada y la oscura. Y otra vez, las luces, deslumbrándolo, empujándolo hacia la tibia penumbra de su habitación; donde le esperaba la pantalla, susrrándose a sí misma y esparciendo en el aire su suave luz azul, la única que podía ver sin sentir que le taladraba los ojos.
 
escrito por cuentoalreves.com   
La noche había sido poco fructifera, hacía un tiempo que las noches no eran fructiferas, algún tipo de sentimiento de culpa o pesar le impedía realizar su trabajo, su arte, sus crímenes como lo definían en los medios... pobres tontos que no entendían la belleza de su arte. Llegó a su casa fría y solitaria, se dirigió a su estudio a sabiendas que debía terminar lo que había empezado.
 
escrito por Paula   
Entró en la habitación. Estaba agotado, la cabeza le iba a estallar. Cuando salio de casa tan precipitadamente aun tenía alguna duda sobre su decisión, pero ahora lo tenía todo más claro. O al menos eso creía. 
 
escrito por Grasas   
Cruzar el quicio de la puerta era, una vez más, como dar un salto de fe, como enfrentarse a su propio Rubicón. Pero por qué iba a dudar ahora. No ahora no. No era el momento. El momento había sido antes, ya lo saben. Ahora tenía que entrar por la puerta.